El proceso de fabricación de frutas y hortalizas de IV Gama comienza en el campo, donde se cultiva la materia prima en las mejores condiciones (de seguridad alimentaria, calidad y respeto al medio ambiente…).
La recolección del material vegetal se hace en las óptimas condiciones higiénicas, con el color y textura adecuados, y en su grado justo de madurez.
Desde el punto de vista industrial, el proceso comienza con la recepción y almacenamiento de frutas y hortalizas en las fábricas. La selección de la parte óptima puede suponer una pérdida del 20 al 70% del producto, operación que se realiza de manera manual.
Algunas ensaladas y vegetales mezclados requieren de una preparación previa antes del envasado para asegurar que se realiza una mezcla homogénea.
La fase de lavado se realiza en dos fases intensivas, con el fin de eliminar la suciedad del campo. El secado superficial es fundamental para la conservación del producto y se efectúa mediante la eliminación del exceso de agua.
El pesado y envasado de los productos troceados es la fase final del proceso.
En cada caso, y en función del producto, se busca el envase más adecuado, que incluye desde bolsas a barquetas, tarrinas o bandejas. Siempre son envases transparentes para que el consumidor pueda percibir la frescura y calidad del producto.
El almacenamiento se realiza en condiciones de refrigeración hasta su consumo. La temperatura a la que tiene que estar el producto en todo el proceso, desde que se recolecta la materia prima hasta la colocación en el punto de venta debe oscilar entre los 1 y 4 grados.
Los productos de IV Gama pueden encontrarse en la práctica totalidad de los puntos de venta, en las secciones de frutería u hortalizas, dentro de los muebles refrigerados para conservarlos en sus óptimas condiciones.